lunes, 14 de septiembre de 2009

LAGRIMAS DEL SILENCIO! AUTOR: HECTOR J. CEDIEL JR.

¡Lágrimas del silencio!
En los años 60 y 70s creímos que el "mal del siglo" era la deshumanización y mecanización del hombre. Hoy en día hasta los animales quedan perplejos con el actuar del “cibernéticus homo-sapiens”. Son demasiados interrogantes los que tiene que resolver el joven a su manera, cuando se enfrenta casi desnudo a la vida. No sabe cómo debe pensar o actuar, bajo qué parámetros elegir a una esposa, la calidad de educación superior que debe tomar o la que debe elegir para sus hijos, el idioma que debe aprender para garantizar su éxito, el lugar o el sitio ideal para vivir, los sitios que debe frecuentar o el como debe vestir para una persona exitosa, etc, etc y etc. Desafortunadamente se descubre de manera tardía, que las artes son la mejor respuesta a las angustias del espíritu; que con palabras se le puede poner música la poesía de la vida, para infundirle alegría y savia a las galas cotidianas. Es curioso ver como una gran mayoría de hombres, viven para vengarse sin piedad contra esos corazones que hicieron que la melancolía, se tornara en una constante sombra sobre sus vidas. Vivimos en la era de la alta tecnología y sin embargo, volamos y actuamos como pájaros prehistóricos. Ni siquiera hemos sabido heredar ni respetar, a las tradiciones que heredamos de nuestros antepasados. Día a día, los jóvenes heredan vidas de príncipes, pero a la vez transmiten menos vida, alegrías o afecto sin magia para sus hijos. Muy pocos saben lo que desean en la vida o hacia dónde van. Es como si temieran subir a la punta del mástil de la nave que timonean, para ser los gavieros de sus propios sueños; ni siquiera opinan o actúan contra el yugo de los falsos líderes políticos o religiosos, que se burlan de sus pensamientos e ilusiones y cuando se esfuman... los abandonan con el orgullo desmoronado y sumidos en grandes depresiones, por culpa de esas decepciones que se dan casi a diario en sus accidentadas vidas.
¡Cuántas lágrimas derramadas en silencio! ¡Cuantas lágrimas derraman en silencio los jóvenes y con cuantos miedos tiene que aprender a convivir, para enfrentarse y superar a los peligros cotidianos! ¡Que difíciles son los días, las semanas y los años que tienen que vivir, los jóvenes! ¡Qué temprano se tienen que despedir las jóvenes hermosas, de su juventud! El libertinaje se confunde con el gozo y las imágenes de los falsos paraísos, no sólo engañan a la imaginación, sino que conducen a una gran mayoría, hacia una vida en el fango, rodeados con amigos del pecado y la desvergüenza, porque es casi imposible decirle no, a las tentaciones de los pecados capitales. Casi desde una edad escolar se sacrifican para satisfacer los deseos libertinos de esos enamorados, que les hacen creer que son y serán: el gran amor de sus vidas. Dios no tiene misericordia con los jóvenes y es demasiado permisivo con la corrupción. El hombre contemporáneo no sólo ha caído en las telarañas del pecado, sino que aprendido a convivir con mal.
La soledad se ha vuelto la permanente compañera de los adultos, en un mundo sin niños... las sociedades contemporáneas gozan de una cantidad inimaginada de maravillosos juguetes electrónicos o de alternativas que generan un placer aparentemente encantador, pero en el fondo existe un silencio-pesadilla y todos son conscientes que si despiertan de ese falso hechizo, tienen que reconocer que nadie vive realmente. El hombre sobrevive como un hombre muerto y es demasiado alto el precio que el ha tenido que pagar, por su altivez y despotismo. Tarde. Demasiado tarde el hombre ha descubierto la importancia de beber la luz de la paz y de las aguas de esa tranquilidad; de esa paz de la que irónicamente se burlaban, porque creían que los imbéciles la encontraban, en actividades absurdas o tediosas. Una causa muy representativa en el fracaso del hombre, es la mala educación. La pésima educación que se recibe, en los hogares. La malísima educación escolar. La deplorable educación universitaria, porque las universidades se han convertido en fábrica de profesionales. El futuro no es más que una inmensa bóveda negra y profunda, sin lunas, ni soles, ni estrellas. En la oscuridad absoluta, es imposible imaginar los bellos colores de la vida. No hay buena semillas para sembrar, ni ramas fuertes para aferrarse. Estoy harto de la imbecilidad de los que por intereses oscuros, se profesionalizan en los liderazgos. Como vivo en el trópico, no puedo ni siquiera disfrutar de las bellezas que ofrecen, las mágicas estaciones. El trópico el dejó de ser una eterna primavera hace demasiado tiempo; ahora es como un despiadado invierno o la vida que vivo, sin ti. El mundo o la sociedad actual, es fruto de los caprichos más absurdos, de unos pocos hombres o multinacionales. Al hombre se le ha enmudecido y se limita a contemplar impotente, las contradicciones visibles e invisibles, más absurdas a nivel regional, nacional o internacional. Todos somos conscientes, que más temprano que tarde, el mundo estallará como un volcán, porque muy poco hemos aprendido de las lecciones que nos dejó la historia y las civilizaciones que nos antecedieron. Día a día el hombre tiene menos tiempo y menos espacio. Estamos enterrando en el presente, el futuro de nuestros hijos.
"Las señoras" en las sociedades contemporáneas, ya no son las esclavas de ayer, encadenadas a las labores de sus hogares. Muchas se han transformado en "prostitutas decentes", que venden sexo y sacrificar su dignidad, a cambio de bienes o favores materiales. Algunas mujeres se han transformado en accesorios indispensables que deben lucir, los hombres de éxito en sus reuniones o eventos. "Las amantes o favoritas" ocupan el espacio afectivo que por tradición, ocupaban estas mujeres. El hombre ya no es el amo venerado y a quién debía obedecer incondicionalmente, la mujer; ahora la mujer sale a buscar su realización personal, profesional y su felicidad. Ella ha adquirido hasta el poder para decidir su posición social; pero para su desgracia, las atropelló el coche de los derechos, que antes les eran negados. Los hijos ya no son los hijos del amo, sino los herederos de sueños y oportunidades. Hay mujeres que se molesta, hasta que las llamen: madres. Mujeres andróginas que ni siquiera amamantan con amor a sus hijos. Las relaciones amorosas hoy en día, son más frágiles que cascara de huevo. No hay magia ni creatividad en los juegos o en las aventuras amorosas; esparcimientos y retozos indispensables, para el éxito o la felicidad en una relación de pareja. A los niños les sobra ropa, juguetes, viajes, dinero… pero les falta amor. Los niños crecen atemorizados por las crisis de celos o la agresividad en los conflictos de sus padres; viven angustiados por la sombra o amenaza de una separación. Jamás se habían vivido estadísticas tan dramáticas de suicidios entre jóvenes, de relaciones homosexuales o de embarazos de adolescentes, por estar buscando los jóvenes afectos o simplemente: un poquito de amor. Los niños se confunden al estar conociendo cada fin de semana, un "papá" o una “mamá"; eso sin contar a los miles y miles de niños que crecen y se educan con sus criadas, tías o abuelos. Creemos que los niños no se dan cuenta o que son tontos que se compran con dulces o regalos; que no se dan cuenta que su mamá es una “loca” o su papá un “loquito”; porque silenciosas son sus lágrimas. ¡Las lágrimas del silencio! son como las miradas de tristeza, de sus marmóreos rostros.
Hemos olvidado que el estado, somos todos nosotros. Nos hemos convertido en mendigos profesionales de estados paternalistas y en las provincias nos alegramos, cuando nos visitan cual Reyes Magos los funcionarios y nos reparten mercados o miserables obsequios, bellamente empacados, para que se observen cual generosa navidad, en los medios de comunicación. Ahora los gobernantes visitan a las regiones, como si fueran tribus o pueblos olvidados. El poder se disputa entre unas pocas familias, que creen o viven convencidas que por su linaje, educación y moralidad, se les debe garantizar o les da derecho a elegirse o reelegirse, indefinidamente. Estos líderes parecen ser de algodón de azúcar; se desmoronan y se derrumban después de muchas fraudulentas victorias, de pregonar falsos éxitos… porque a estos arrogantes, el orgullo sólo les sirve para engañarse a sí mismos. Es triste el ver que sin escoltas, no puedan sobrevivir o moverse con libertad, entre ese pueblo que creen que los ama. Siempre viven rodeados de notables y autoridades, que con tanta adulación, les impiden ver la realidad. Irónicamente llegan a creer, que es por deseo y voluntad de Dios, que están en el poder; que es por la paz y seguridad de sus pueblos, la razón por la cual deben persistir en el permanecer en el poder. Es triste que la bondad, la sabiduría y la generosidad social, no sean las cualidades de estos líderes. Ni siquiera los líderes religiosos conocen la piedad y hasta hacen dudar de la autenticidad de sus religiones, por su actuar humano. Hay que reconocer el espacio que han ganado las mujeres, en el campo del conocimiento y las razones por las que han desplazado al hombre en muchas actividades, especialmente en las áreas económicas; además de ser más prudentes, sensatas y honestas, hasta con el tiempo de trabajo. Curiosamente más que la razón, buscan la gracia y la belleza de la vida, en la poesía, en la literatura y en las artes. Nada le ha hecho más daño al hombre, que las religiones. Todo se le pide a Dios y se ha perdido totalmente la confianza al hombre. Todas las esperanzas están en las manos de Dios y no en las manos de los hombres. Los padres no tienen tiempo para detenerse a averiguar, sobre las razones de la tristeza o de lo que le ocurre a su hijo o a su hija. Las lágrimas del silencio, le pasan cuentas demasiado costosas a las familias. Tarde. Demasiado tarde se ha acordado el hombre de infundirle resplandor a su vida y ablandar con amor a los corazones, de sus seres queridos. Las mujeres tienen que volver a ser "señoras" y rescatar ese lado femenino que se ha perdido. Nada ganó y si se perdió ese brillo natural y esplendoroso, que hacia ver a la mujer, como un sol generoso dentro de su hogar. La mujer se olvidó de bailar para cautivar corazones, por obsesionarse en seducir el sexo de los machos, atrayéndolos con la fragancia seductora de sus movimientos y miradas. Solo una excelente educación y una buena fe religiosa con verdaderos principios morales, nos pueden proteger del encanto que generan esas riquezas que sólo son oropeles y de la seducción desenfrenada por un poder poco justo o imparcial, con el mismo hombre. El consumismo y la filosofía absurda del capitalismo nos enceguecieron, con bienes terrenales. Es bueno que los jóvenes regresen al campo, lejos de las comodidades de la vida citadina. Se podría proponer el crear escuelas de líderes urbanas y rurales. La astucia le permitió a las mujeres andar con más cautela, tener ojos y oídos en todas partes, haciéndonos creer que no pretendían nada; combatiendo con la filosofía: “sangre llama sangre”, fueron incursionando en posiciones militares y policivas. La mujer dio un mejor ejemplo del cómo ser amiga de sus amigas y en el cómo ser más solidaria con sus semejantes. Muchas mujeres se consideraron afortunadas, al no ser más consideradas: "concubinas" "amantes" o "mancebas"… Contra la envidia. la mujer se volvió una experta maestra. Se especializaron en devolver el veneno en mayor cantidad y de manera mejor dirigida, sobre sus enemigas o enemigos. Aprendieron demasiado pronto a defenderse de las intrigas y conspiraciones que se generan, en los círculos de poder. Gracias a la erudición que genera la cultura, demostraron ser mejores justicieras o emprendedoras. No sólo desafiaron los peligros de ciertas posiciones o espacios, sino que hicieron de la tranquilidad, uno de los objetivos prioritarios en casi todos los países hispanoamericanos. Entraron a erradicar la delincuencia, a combatir a la inseguridad para que florezca la prosperidad y el esplendor que perdieron nuestras ciudades y campos, por culpa del caos que generó la prostitución de los valores. La mujer también ha jugado un gran papel a la hora de ponerle punto final, a esta absurda guerra fratricida. Es absurdo que en esta contienda de pueblo contra pueblo, sólo los “esclavos” pongan los muertos. Vivimos las consecuencias del haber buscado el estado en el paramilitarismo, una alternativa militar para derrotar a las guerrillas. Jamás se midieron las consecuencias del financiar a la guerra, siendo permisivos con el narcotráfico. Como sociedad todos nos acostumbramos a lujos y comodidades absurdas, hasta que llegó el momento en el que ricos o pobres, teníamos que dormir con los ojos abiertos. No creo que éste sea el destino que Dios quiso para nosotros.
¡Las lágrimas del silencio, son amargas los destinos que oscilan entre cumbres y abismos! ¡Entre el bien y el mal! Muy pocas veces conocemos o encontramos a una persona con quien compartir los ecos tristes de la hiel de la soledad. Nos olvidamos del desnudarnos frente a un espejo y replantearnos con imaginación. Nada bueno se puede esperar de los sentimientos de los envidiosos. Cuando una mujer posee valores, nunca se puede considerar, como una mujer fea. Debemos replantear todos nuestros valores, porque la vida es corta y sólo: ¡una!; hasta la fecha, nadie ha demostrado lo contrario.
Es triste que el hombre sustente su virilidad, en el orgullo que generan los éxitos materiales. Al hombre se le ha castrado del placer y de los dones, que emanan de las lágrimas. Muchos para poder aparentar unas lágrimas, se han vuelto verdaderos artistas. El hombre parece ser más frío y se cree que puede manejar mejor, los sentimientos obsesivos; desafortunadamente se entrega sin límite al trabajo y cuando se desdobla por una contrariedad, se transporta o se convierte en un monstruo desconocido. Para el hombre es más difícil controlar y aliviar, la sed de sus deseos. El amor nos desborda. Los pecados capitales nos persiguen. Es muy poco lo que hacemos por nuestra propia voluntad y nos precipitamos con respuestas sin meditar, frente a muchos problemas. El creer en la predestinación, nos ha hecho un gran daño. El ser débiles frente a los asuntos del corazón, nos han vuelto demasiado vulnerables a las tempestades sentimentales. Es inimaginable el desasosiego que se vive, cuando no se pueden encontrar palabras para expresar la pasión de nuestro amor. El amor más que nutrir con placidez a nuestras vidas, nos abate con egoísmos absurdos. No es fácil aprender a conocer y comprender al amor, como un arte. Todo gran amor, demanda grandes sacrificios. Desafortunadamente el destino original de los grandes amores, es trágico. Al enamorado siempre se le considerará como un “loco” o una víctima “crucificada”. Uno de los grandes dilemas para una pareja, es el salvar: el amor o la familia. Una gran esposa, no siempre es una buena amante; una buena amante, pocas veces es capaz de soportar a la monotonía de un hogar. En el amor no puede haber lógica e inclusive lo indecente, es casi un lugar común en las relaciones apasionadas. Es frecuente que muchas parejas amándose, se separen para que no muera todo el amor. Nada hay como un amor, alejado del tiempo. El amor debe evolucionar de lo bueno a lo mejor y no de lo bueno, a lo horrendo. Cuando se renuncia a un sexo libre, se abdica al encontrar la plenitud, en la relación de pareja. Hay mujeres malignas o astutas que atrapan con telarañas a sus amantes; esas relaciones nacen muertas o viven heridas de muerte. Las discusiones y los conflictos son indispensables en las relaciones, así como lo son: la sal o los condimentos para la comida. Así como siento amor por las palabras y mis sueños; he aprendido que la mujer que me ame, debe enamorarse de las palabras y de mis sueños; una mujer maravillosa, me dijo un día que yo era un talego o un costal de ilusiones, pero aún así me amó y aceptó. Cuando existe amor, pesa más el sentir de los sentimientos, que los cientos de kilómetros o el tiempo que separa a las parejas. La calidad de un amor, no se puede cuantificar en unidades de tiempo. Hay relaciones breves e intensas, que son más enriquecedoras y trascendentales, que una vida de sufrimientos. Vivir por compromiso al lado de alguien que no se ama, es más un castigo masoquista, que una absurda decisión anal. El amor entre amantes es muy diferente a la paciencia que se debe tener, cuando se construye un hogar. Aveces es bueno blindar a tiempo a nuestro nido de amor de las lenguas viperinas y "bienintencionadas", de esas "amigas íntimas". Las lágrimas de cocodrilo o de “cocodrila”, son una realidad manipuladora. Es bueno aprender a descifrar o a saber, qué significan las lágrimas. Hay todo tipo de lágrimas, así como existe una infinidad de tipos o de formas expresivas, de besos y caricias. Hay lágrimas que brotan desde la tristeza más profunda, hasta una alegría desbordada. Evitemos siempre herir con esas palabras que brotan de la insensatez o de un momento de rabia. Hay palabras que hieren más que un arma y lo peor es que sus heridas: ¡jamás cicatrizan, ni se borran! El matrimonio no se puede destruir a la dignidad de las personas, ni encadenarlas a una loca relación, donde la violencia se mezcla con el sacrificio. Las personas mayores decían que cuando la pobreza entraba a un hogar, el amor salía por la puerta de atrás. No son héroes las personas que se resignan a convivir en relaciones absurdas: ¡son estúpidos! o simplemente: ¡somos estúpidos! Existen personas buenas e indispensables, pero no únicas, por excepcionales que sean o parezcan. Tenemos que vivir y disfrutar del amor, mientras dure. Una vez leí que el amor nunca moría, simplemente que cambiaba de lugar. La infidelidad es en muchos casos, una respuesta al desamor o a la indiferencia. Cuando el amor se va, las crisis sólo permiten ver lo malo o lo negativo de la otra persona. Es curioso que las amantes jamás les duelen la cabeza, como a las "señoras". ¿Será que las jaquecas, son la apología del desamor? Las lágrimas en muchos casos, son gotas de sangre del dolor y de la tristeza. Mi amada tortuga me decía que se puede pelear con todo, menos con el sexo. Que ella nunca peleaba con el sexo, por ofuscada que estuviera con la otra persona. Hay víboras o brujas que no son recomendables para nadie, pero que son excelentes conocedoras de los secretos lujuriosos de la cama y jamás fingen o disimulan sus orgasmos ¡Dios debe proteger y recompensar, a estos pecaditos mortales! Como las llamaba cariñosamente ex monseñor Guzmán. Es verdad que la vida le produce angustias y razones de timidez muy diferentes a las jóvenes, que a los jóvenes. Por razones de su naturaleza cuando la mujer comienza a envejecer, se va pegando más a sus nietos y a los recuerdos de su juventud y de su corazón. La muerte del amor penetra más rápido de lo que imaginamos, a los corazones. Cuando nos enamoramos de lo físico, cuando muere la belleza del cuerpo, también muere el amor. La vida está llena de realidades dolorosas; de alegrías y desgracias. Nada trascendental se puede construir en una relación, cuando existen mentiras. El amor puede sonar aveces como algo fantástico o utópico; hasta podemos llegar a creer que se puede intentar un enamoramiento; pero sin amor, es casi imposible vivir momentos felices. Sin amor, las caricias nos harán sentir sucios. Ni siquiera las lágrimas por sentidas que sean, pueden resucitar a un amor muerto o sanar a un amor herido. La desconfianza es la gangrena para una relación amorosa. En la primavera de la vida, es fácil que las circunstancias engañen a nuestros sentidos. Hay personas jóvenes envejecidas por el maltrato, de algunos amores borrascosos. Hay personas viejas resucitadas por amores frescos. Aparentemente o físicamente, todas las mujeres son parecidas o muy iguales… pero cada una es única e irrepetible. Es difícil definir el momento en que nace un amor, porque el amor simplemente se da sin razones ni explicaciones. Nada justifica las mentiras y a las promesas necias, para “esclavizar” a un enamorado; ni siquiera con juramentos, se puede garantizar la fidelidad. El amor para el hombre siempre será, una permanente conquista. Para el hombre, el amor y el matrimonio son un triunfo o recompensa a su persistencia. Hay mujeres que sólo buscan al hombre como el macho que satisfacerla o para someterlo a sus caprichos sexuales. Hay mujeres que simplemente necesitan de un animal en su cama o que la preñe para tener unos hijos. Sólo cuando existe inocencia en la seducción, las relaciones son bellas y se vive: enamorados del amor. Las caricias melosas, fastidian; es muy diferente que la mujer utilice el poder hechizador de sus ojos a para acosar en la oscuridad y con fogosidad a su amante, hacia una amorosa deshonra. Cuando se ama, todas las estaciones son primaverales y cualquier emoción nos inspira, un momento de amor. El amor ha cambiado demasiado hoy en día; las relaciones de pareja se construyen, sobre cúmulos de absurdas mentiras. Nunca como hoy en día, ha sido más elocuente el silencio de las lágrimas. Jamás se habían llorado con tanta sinceridad ¡ríos de silenciosas lágrimas!
A pesar de todas las derrotas, el silencio sigue siendo el gran desafío para el hombre. Un corazón enamorado electriza y hacer fluir una extraña energía por todo nuestro cuerpo. Esa energía siempre presagia maravillosas sensaciones. Después de un fracaso amoroso, debemos dejar sanar totalmente nuestras heridas, ya que seremos demasiado vulnerables o débiles, para soportar un nuevo desencanto. El amor no nos puede horrorizar o paralizar, por agresivo que haya sido con nosotros. Nunca olvidemos que hay personas que recurren a cualquier patraña, para ganarse el afecto o llamar la atención de nuestros deseos. Sin respeto y una gran confianza mutua, no puede haber equilibrio o una relación estable. Es muy diferente el que una persona viva con alegría o que sea entretenida, a ser como aquellas que se la pasan coqueteando y seduciendo, para encontrar más a una víctima que a una pareja. Olvidémonos de esas "cristianas" o "pecadoras arrepentidas", que distan de ser Magdalenas y que en realidad no son más que unas “busconas” profesionales. No dejemos que muera ese niño que todos llevamos en el corazón ni les pongamos máscaras a nuestros sentimientos, como si fueran bandidos o arlequines. Cuando nos enamoramos es bueno comportamos aveces como niños; como esos jóvenes que no miden las consecuencias y simplemente se dejan arrastrar por los vientos que los hace felices. No quiero ni imaginar qué sería de mí como artista, si dejo que me quiten la libertad. Huir tampoco es sanar la llaga. Liberarnos es sanar de raíz todo lo que nos angustia o que se puede considerar un fracaso. Dicen los psicólogos que las mujeres sólo aman a los hombres, con los que creen que pueden hacer realidad sus ilusiones o fantasías. Hay relaciones que pueda arruinar nuestras vidas para siempre; o cuando una mujer cree reencarnar en nuestro cuerpo, a su ex amante. Nadie crea más personas fantásticas, que la imaginación de la pasión de las mujeres. Es muy diferente una fantasía con un hombre, que el aprender a convivir y a compartir toda clase de momentos y alegrías con alguien. Una relación amorosa se solo se sustenta con incomprensiones, sólo puede conducir al odio. No insistamos cuando se nos diga nuestra pareja, que no nos quiere, que no puede soportar más la relación, que debemos irnos y dejarla en paz; si no lo hacemos, ese ser como persona se sentirá pisoteada por el amor. La mujer siempre buscará la sombra de un hombre, que considere brillante. Cuando una mujer dice: ¡no más! Por lo general es para siempre. Aveces algunas mujeres son permisivas y le conceden licencia para pisotear con libertad a ese amor herido y triste, a sus parejas.
¡Las lágrimas del silencio, siempre buscarán rozar la piel con su luz púrpura, en las noches calientes de luna! La mujer cuando ama se aferra y defiende a muerte a ese gran amor, así sea tirano o tormentoso con ella. El hombre siempre se aferrará más a lo material; en muchos casos sacrifica su libertad, para no tener que quitarse de la boca, cierto bienestar. Hay relaciones que son más trágicas, que la peor tragedia dramática del teatro griego. Hay personas que derraman todas las lágrimas de un río, intentando sobrellevar o de salvar a una relación sin futuro. El hombre siempre será menos impulsivo, al considerar los pros y los contras del "fugarse" de estas “devastadoras cárceles”, de esas despiadadas “crucifixiones”. Para el hombre no hay demonio más cruel, que una mujer vengativa. Si no le teme al SIDA, témale a una mujer rencorosa. Cuando una mujer siente que se ha ultrajado su dignidad, es capaz de desafiar y rebelarse, contra la más autoritaria de las dominaciones machistas. Una mujer herida, mata y se come al muerto…pero ni con esto se llena. La vida me ha enseñado que no existe infelicidad más grande ni traumática, que el imaginar que el resto de los días de la tediosa vidorria, pueden transcurrir como estos repetitivos, aburridos y aniquiladores días. Aveces pienso que las religiones y sus libros, así sean la Biblia, el Tora o el Corán, son dañinos por su hipocresía con las parejas. Sugiero abandonar por un tiempo las visitas a las mezquitas, sinagogas, templos o iglesias.
Tampoco hay que ignorar las diferencias culturales y mentales, cuando se proyecta una relación…En las lágrimas del silencio encontramos la respuesta de la gracia, que le encuentran las mujeres jóvenes a los hombres mayores; el ego o la sobreestimación nos enceguecen y nos impiden ver o aceptar, que solo el dinero les atrae. El hombre mayor en la mujer, sólo busca pasión para vivir momentos ardorosos. Vive el mismo placer que le encuentra el cazador a los últimos tiros, cuando se le agota la munición. Hay cementerios y “sementerios”. Cuando se pierde el amor y el respeto por sí mismo, el deseo débil se refugia en la prostitución. Cuando veo a un perro olfateando a una perra, pienso en lo demasiado que nos parecemos a veces a los animales, cuando olfateamos a nuestras amadas como hembras. Aveces el celo o el deseo inspira acciones que producen asco, pero esas realidades son naturales como respuestas del instinto. Me he acostumbrado con mi pareja a vivir intensamente cada fin de semana. Nos es indiferente que nuestro nido de amor, sea la habitación de un modesto hotel. Cuando se ama, esa "deliciosa cosa" no exhala mal olor ni produce náuseas. Cuando se ama, lo único que fastidia es el usar un preservativo. Los hombres creemos que el éxito en el enamoramiento depende del tamaño del pene y por eso, aveces envidiamos el pipi de un loco o el falo de un negro. Cuando no se ama o se comienza a perder el interés por una persona, difícilmente se arranca para un tercer polvo; es como si amaramos pensando en otra persona. Por ser la erección sinónimo de virilidad, el hombre se bloquea por culpa la vergüenza que le genera, el perder una erección casi permanente. Los hombres somos tan ingenuos, que una de las ocasiones que más me he gozado en la vida, fue cuando una amiga me pidió que le escribiera unas apasionadas cartas de amor para sus amantes; simplemente escribí lo que me hubiera encantado escuchar o que me hubiera escrito una novia y fueron un éxito total, según la cara de satisfacción de ella durante un buen tiempo. Es delicioso el vivir con pasión todas estas etapas de experimentación y búsqueda de sensaciones, en las relaciones amorosas. Cuando se busca una mujer para casarse, es muy importante el tener bien claro que no se está buscando una enfermera, una ama de llaves, una cocinera, una madre para sus hijos, una hermana mayor o una buena amiga. No existen fórmulas que garanticen la felicidad ni el éxito, para una pareja. Siempre creemos que el amor nunca nos volverá a sorprender, pero el amor siempre nos sorprenderá una y otra vez... La vida en una relación de pareja hay que tomarla como un loco y desenfrenado carnaval. Nada cansa y desespera más, que los celos ¡los malditos celos! Nada es más peligroso que las consecuencias de unos malos tragos. Nunca olvidemos que los recuerdos desagradables, duran siempre…los malos recuerdos son como los diamantes: ¡Eternos! Las desproporciones de edad en las relaciones, a veces son grotescas y ridículas. Nuestras relaciones tienen que ser armónicas en todo sentido. El amor no se puede condicionar al deseo; así como el deseo jamás fastidia, en una sana relación amorosa. Tenemos que ser consistentes y congruentes con nuestra filosofía amorosa. Las relaciones siempre serán una hermosa ilusión, pero deben madurar nuestras emociones. Los hombres tenemos que ser más que padrotes y no debemos montar a las mujeres como simples hembras; así cariñosamente en la intimidad, las llamemos o tildemos de "amada perrita" o " mi putica favorita". Si no aprendemos a vivir, terminaremos trasbocando sobre las barras de los bares, odios y rencores. Nunca serán suficientes las silenciosas lágrimas, sino aprendemos a decir: ¡no más! o ¡basta!
Te invito esta noche a compartir la sombra perpleja de mi almohada, a disfrutar en silencio del poder sanador de las lágrimas. Dejemos que la caricia de la música transforme a esta modesta habitación de hotel, en un ensoñador paraíso. En pocas horas siempre vivimos algunos de los momentos más hermosos de nuestras vidas. Poco nos interesa la opinión de terceros o el estar en boca de los seres que amamos, pero que aveces no nos comprenden. Los amantes tenemos que aprender a ser personas silenciosas, y por eso, veces piensan que somos seres extraños. El amor para nosotros, es más que pan para la hambruna. El sexo aveces también es como carne dañada para los rapaces o labaza para los cerdos. El amor no necesita palacios o de casas lujosas, para pasar los mejores momentos de su vida. El amor sólo necesita de alas y vientos. Mi estudio más que un espacio propio, es una pequeña isla solitaria, en donde me pongo cita con los recuerdos y las imágenes del pasado o simplemente me tiendo sobre sus arenas imaginarias a delirar y a pensar en futuro. Si me preguntaran en este instante: ¿que me hace falta, para ser feliz? simplemente diría: una vagina, un buen libro y papel para escribir. Para el amor es bueno, saludable y necesario, el mudar de piel de cuando en vez.
¿Quién de nosotros no se ha sorprendido, al ver cómo nuestro pene se encoge o amanece reducido como un atrofiado meñique? Tenemos que aprender a actuar o a comportarnos, de acuerdo a nuestra naturaleza. Es peligroso buscar sensaciones artificiales. La vida nunca ha sido fácil y la pasión de la juventud, siempre ha sido demencialmente loca, como decía mi amigo Fernando Montaña. A veces nos jactamos del número de experiencias o vivencias amorosas, pero no entiendo ni puedo imaginar, el tipo de relación que se puede dar o vivir, cuando una persona se jacta de haber tenido mil amores… ¡jamás olvidaré los momentos gratos que viví o disfrute en el Lloyd´s Pub! Es muy importante diferenciar al amor del sexo; pero no me interesa priorizar que es lo más importante, porque todo depende de los momentos o instantes. El amor como muchas cosas en la vida, es circunstancial. El fugarnos a vivir momentos con desespero como presos recién liberados, solo dejan un sabor amargo como el recuerdo de esos malos polvos, que son un asco. Hay mujeres que sobreviven muertas en vida y que el amarlas es como cohabitar con un cadáver. Por lo general creemos que el último polvo o la última amante en nuestras vidas, es la mejor; al menos en teoría, así debería ser. El sexo debe ser mas una ceremonia casi religiosa, o que el depositar esperma dentro de un útero. Recuerdo a una amiga que se burlaba, porque su amante relinchaba como un caballo, otro gemía como un niño o como si lo estuvieran desvirgando. Tampoco olvido aquellas noches en que las mujeres aullaban como una manada de lobas en celo, quizás al ser empaladas por sus amantes…Recuerdo que cuando decías que eso lo había creado Dios, solo para cagar…asesinabas la magia para vivir cualquier loca aventura. Es imposible olvidar el contraste tu cuerpo blanco y de tus senos, con las sombras que reproducía el espejo. Rememorando esta cantidad de evocaciones, me pregunto: ¿será que aún quedan sueños, por soñar? ¿Será que se pueden pensar pensamientos, como decía tu enamorado? La tristeza que dejan las cenizas de los recuerdos, se parecen a esos senos flácidos o a esas carnes gelatinosas, que sólo generan un gran desencanto. Cuando la vida nos enseña vivir y sigue haciendo con pasión su camino, se deja de añorar un renacer o una nueva vida. Es natural el estar tristes de vez en cuando y derramar lágrimas en silencio... entonces las lágrimas del silencio se escuchan como golpes de bombo en el corazón. Aprendemos a no llorar en silencio, cual descubrimos que existen desgracias mayores que las nuestras… aveces teniéndolo aparentemente todo, es una tragedia el tener que matar el tiempo, gastando dinero.
Para dejar de derramar lágrimas en silencio, es preciso aprender a soñar. No siempre la libertad que se busca en la soledad o en la oscuridad, es gratificadora. Nunca tratemos de ver o de encontrar al gran amor de nuestra vida, en otra persona. Tenemos que liberarnos de esos recuerdos que se enredan en nuestros cabellos, como la locura de un ángel. Los recuerdos cubiertos con llagas, siempre nos harán cierto daño. Hay amantes masoquistas que son felices lamiendo el dolor de las costras. Hay recuerdos repugnantes y retorcidos que nos hacen el mismo daño, que un hijo de puta o una persona murte. En las relaciones de pareja debemos apoyarnos, pero no recostarnos sobre el otro. Es fantástico el poder encontrar en nuestra pareja, un o una cómplice incondicional. Hay locuras que deben ser vividas, así como muchas fantasías; cuando el orgullo castra a esos momentos, la desolación y la tristeza hacen estragos. Hay respuesta de parejas que sólo proponen un aguardar y es odioso ese angustioso esperar; más si es año tras año... las lágrimas silenciosas de las mujeres son amargas, cuando se lava sin ilusión la loza, la ropa o el suelo. La vida se ve oscura o como una desdicha, cuando hacemos labores sin ilusión. Nadie nace predestinado para la felicidad o el sufrimiento. El fulgor o las razones que hacen felices a las personas, son relativas, circunstanciales y muy particulares. Cuando el silencio aprende a convivir entre nosotros, la mudez no ilumina a la oscuridad del porvenir.
Los hombres tenemos que aprender a llorar. El destino de la felicidad depende de muchos atavares. Más que un mal necesario, se debe ver a la relación de pareja, como el fin para el desorden, la despreocupación o esa vida tan informal que parece ofrecerle, nada promisorio a la persona. No es fácil el renunciar o abandonar una vida de placer y goce. Una vida desordenada, casi siempre goza de un falso encanto. Lo bonito de la poesía es que embellece con ficción, a una vida deshumanizada y tediosa. Vivir no es trasnochar o creernos triunfadores por gozar de los favores de mujeres "lindas". Todos creemos que el matrimonio transforma: que nos vuelve mierda o esclavos; quizás por eso se dice que el enamorado no lo nota, pero poco a poco se vuelve un idiota. El creer en los conceptos de terceros, es como creer en los horóscopos o en las palabras de las pitonisas o gitanas. La opinión de todos depende, como nos haya ido en la fiesta. Es innegable que el matrimonio a todos nos cambia la vida totalmente: a unos en 180° y a otros en 360°. Para muchos es el encontrar el paraíso y para otros, es conocer y vivir el infierno. Todos vivimos intentando sobrevivir, de la mejor manera posible. Nadie ha sido más desgraciado que el hombre. Nadie ha sido más víctima del hombre, que el mismo hombre. Nada ensalvaja más al hombre, que el sexo o el desequilibrio económico. Con justicia social y responsabilidad social, se podría garantizar un mejor futuro. Pregonar justicia social, no es tener alma de poeta. Tampoco es poético el tenerle miedo a la guerra, a la soledad, al hambre, al frío, al desamor. No hay peor cáncer social, que unos medios de comunicación sin compromiso o el no poder acceder a ellos; quizás por eso todas nuestras democracias, no son más que falsas democracias. Pregúntele mirándole a los ojos, a su pareja: ¿Somos realmente, felices? ¿Se puede llamar vida, lo que vivimos? Hay personas karmáticas, con mala energía, con actitudes putrefactas, con mal aliento en sus palabras.... toda su inteligencia parece estar al servicio del mal. Solo atraen en serie a los fracasos; siempre transforman al éxito en pobreza, como las peores plagas. El conocerlos es una desgracia o lo peor que nos puede suceder como persona. Este tipo de personas me recuerdan a un Badlissi, Urrea, Rueda, Pastrana, Murte, Gaviria, Vergara… y tantas alimañas sociales que son una vergüenza… ¿Será que la hambruna de poder, prostituye más que los vicios? Me entristece el ver cómo los militares se comportan y actúan como animales de presa amaestrados, para defender los intereses de una clase corrupta, son la vergüenza no sólo de sus estados, sino a la especie humana. Hasta los sueños de los rebeldes han perdido el norte. Los jóvenes ahora mueven sus caderas como las mujeres y las mujeres han convertido a sus nalgas, en vaginas. Si se mataran las víboras, se desocuparían muchas ciudades. La corrupción mata más espíritus, que la contaminación ecológica. Necesitamos rediseñar los estereotipos o modelos, que les ofrecemos a los jóvenes. Nos hemos quedado con el recuerdo utópico, de rebeldes de otras épocas. El pueblo se deja arrastrar en masa por la demencia destructiva del despotismo irracional. La justicia se ha prostituido tanto, que hasta los murtes se burlan del escarmiento y creen más en el olor repugnante y desvergonzado de la concha que los engendró, que en la voz de sus conciencias. El hombre contemporáneo está a merced, de todo tipo de saqueadores.
Es demasiado lo que un alma puede llorar en silencio. El hombre ya no es ese ser bello, lozano, hermoso, con piel perfumada y reluciente como un mar de estrellas; ya no se le admira como un ser maravilloso. El hombre rapta entre el lodo. Intercambia con naturalidad su pareja para huir de la soledad y buscar la felicidad en la impiedad sacrílega, del profanar los mandamientos de la naturaleza. El hombre se ha acostumbrado a vivir diferentes realidades y a manejar a su destino, con la voluntad y las razones de un alcohólico. La vida se ha transformado en un infierno invivible para el hombre. El hombre ya no llora con tristeza por sus hermanos. El hombre piensa que su salvación depende de la suerte y le confía al azar, su salvación. Sin trabajo y sin metas claras, el hombre piensa simplemente en enriquecerse. El hombre espera y sabe que debe esperar un castigo, pero hasta los testigos desaparecen. El hombre nace condenado al fracaso y al sufrimiento. La poesía dialectal se ha convertido en la voz del alma y en la luz que guía a los ciegos. En los hogares y en las universidades se enseña, que hay que conseguir el dinero de la forma que sea. Les borran los conceptos morales y les enseñan a manipular a las leyes. Al hombre se le educa como si tuviera que sobrevivir entre salvajes o en una selva. La angustia y la depresión, son una constante en las vidas de todas las personas, sobre todo para los habitantes urbanos. El hombre está muy enfermo. El hombre debe ser internado en cuidados intensivos. El alma del hombre está enferma. El cuerpo del hombre está enfermo. La locura se ha institucionalizado y el suicidio se considera, como una opción de vida. El hombre siente un amor apasionado, tanto por la vida, como por la muerte. El hombre se está quedando en el discurso, para que la vida sea vida, sin emprender actitudes proactivas. El hombre vive embriagado, para poder convivir con las diferentes realidades. La vergüenza y la deshonra se han convertido en un vicio o pandemia universal. Ya no se ve al mal como algo represivo y ni siquiera se percibe el mal olor a podrido. El hombre más que un ateo, se está transformando en un solitario anacoreta. Frente a la impunidad, la ley del talión se revive. Es impresionante como nos hemos vuelto insensibles, con las imágenes de la guerra. Vivimos entre sueños absurdos y realidades inadmisibles. Sólo las lágrimas del silencio nos permiten volver a empezar. Sólo las lágrimas del silencio nos permiten encontrar ese extraño éxtasis, que tanto anhelamos. Sólo las lágrimas del silencio nos permiten evitar el colapsar, como las torres gemelas. Sólo las lágrimas del silencio, evitan el que se muera de tristeza y de rabia. Sólo las lágrimas del silencio nos permiten conciliar el sueño y recuperar las fuerzas, para las cosas que nos esperan. Sólo las lágrimas del silencio pueden expresar, que pasa por la mente de nuestras almas. Nada nos afecta más vitalmente, que el amor. El hacernos los enfermos y quedarnos acostados, no nos hace menos culpables. Tenemos que tomar conciencia, del daño del vivir dobles realidades. No podemos esperar a que mueran nuestros seres queridos, para asumir responsabilidades.
¡Oh, my God! ¿Qué aprendimos del colapso de las torres? ¿Por qué nos tenemos que parar justo sobre la raya que separa, a lo lícito de lo ilícito? Con la sabiduría que las lágrimas del silencio, podríamos consolar a todo un continente. La tierra no puede continuar siendo un lugar infestado de rencores y sublevaciones, engendradas por la injusticia social. El hombre no puede continuar incorporándose a las filas, de legiones de resentidos. Nadie regresa sano y salvo, de las guerras. En nombre de Dios, no se puede justificar ninguna acción contra el hombre. ¿Que viste en la guerra? Le pregunta un padre a su hijo… él simplemente con la mirada perdida, observa un punto imaginario en el infinito y llora amargamente. El regresar a orillas del mar para caminar descalzos sobre las arenas, nos permiten sumirnos en pensamientos, liberarnos de miedos, de huellas perturbadoras. No hay siquiera espacio para mirar hacia atrás, si sentir emociones. Siempre dije que Dios debería ser homosexual, porque sabe por donde darle al hombre. No me importa saber si Dios ha muerto o si padece de Azhaimer. “Los genios son locos” decía mi abuela y quizás por eso, Dios le prendió fuego al mundo.
Gracias a las lágrimas del silencio, le pude suprimir la censura al pensamiento. En un río de sangre transforme, a esta tempestad de fuego que me habita. La decoloración de la piel del rostro, no es de vergüenza sino de rabia. He relatado lo que me mueve y las razones profundas de lo que obedezco. He librado una gran batalla interior, para desnudarme y no lucir como un loco. Aprender a esperar la muerte no es nada fácil, pero es más difícil vivir muertos. Sé que hay versos y metáforas, amargas como el agua salada para la sed… pero si se toma este texto como el ejercicio literario de un desconocido, se puede aprender de los sueños y de las lágrimas del poeta. He revivido muchos fragmentos de mi vida y por eso, hasta para mi ha sido un viaje hacia la luz, este texto. Es la luz de la tristeza que brota, de las lágrimas del corazón. Quizás este escribir me consuela, por todo lo que aún no había enterrado de mi pasado. Sé que la liberación sólo se alcanza cuando le expresamos a nuestras ex amadas, las razones por las cuales dejamos morir a nuestras esperanzas, los motivos por los cuales vivimos como vagabundos huérfanos, el por qué nos embriagamos para escribir con el color de las palabras, las razones por las que ese amor se hizo humo o el por qué se reducen a narrativa, los paisajes del invierno. Quizás fue más un diálogo, entre un hombre y una mujer; alimentado por el veneno del desamor o por el fuego del olvido. Quise compartir todo el aroma ardiente de mis heridas, porque a veces la lucha no es contra el hombre, sino contra la rabieta de ese niño que nos habita. Sé que es un texto más, porque podemos escribir y escribir y nunca llegaremos al final. Bajo la luz de la luna, los colmillos del mar se convierten en tumbas que maúllan como las elipses del miedo. Ese texto no está dedicado a la víbora, ni a la novia errática, ni a la rosa de la mujer, ni a la mujer ángel… simplemente está dedicado: al púrpura de la piel, de la mujer que amo.
Héctor ”Animal de Vuelo” Cediel
Septiembre del 2009
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Hector J. Cediel Jr
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