sábado, 21 de noviembre de 2015

Hasta la Raíz - Natalia Lafourcade








Sigo cruzando ríos, andando selvas, amando el Sol,
cada día sigo sacando espinas de lo profundo del corazón,
en la noche sigo encendiendo sueños
para limpiar con el humo sagrado cada recuerdo.

Cuando escriba tu nombre en la arena blanca con fondo azul,
cuando mire al cielo en la forma cruel de una nube gris aparezcas tú,
una tarde suba una alta loma,
mire el pasado sabrás que no te he olvidado.



Yo te llevo dentro; hasta la raíz,
y por más que crezca vas a estar aquí,
aunque yo me oculte tras la montaña
y encuentre un campo lleno de caña,
no habrá manera mi rayo de Luna que tú te vayas.

Pienso que cada instante sobrevivido al caminar
y cada segundo de incertidumbre,
cada momento de no saber, son la clave exacta
de ese tejido que ando cargando bajo la piel,
así te protejo; aquí sigues dentro.

Yo te llevo dentro; hasta la raíz,
y por más que crezca vas a estar aquí,
aunque yo me oculte tras la montaña
y encuentre un campo lleno de caña,
no habrá manera mi rayo de Luna que tú te vayas,
que tú te vayas.

Yo te llevo dentro; hasta la raíz,
y por más que crezca vas a estar aquí,
aunque yo me oculte tras la montaña
y encuentre un campo lleno de caña,
no habrá manera mi rayo de Luna que tú te vayas,
que tú te vayas.

Yo te llevo dentro; hasta la raíz,
y por más que crezca vas a estar aquí,
aunque yo me oculte tras la montaña
y encuentre un campo lleno de caña,
no habrá manera mi rayo de Luna que tú te vayas.









lunes, 4 de mayo de 2015

Imagine John Lennon


Um dos maiores gênios da Música!♫Por: John LennonMúsica: 'Imagine'. Data:18 de abril de 1975

Posted by Cifras on Martes, 14 de abril de 2015

lunes, 12 de enero de 2015

Adolfina Villanueva









Nircia R. Del Rosario MeléndezHorizonte
En la memoria de Agustín Carrasquillo Pinet aún están muy frescos los acontecimientos ocurridos aquella mañana del 6 de febrero de 1980 en la que un disparo, proveniente del arma de un policía, le arrebató la vida a Adolfina Villanueva, su esposa.
“Los vamos a sacar vivos o muertos”, recordó el pescador que dijo uno de los 16 agentes acompañados por seis alguaciles y varias máquinas que llegaron hasta el lugar con una orden judicial para desahuciar a la pareja de su humilde residencia en madera en la comunidad de Tocones, la cual construyeron después de casarse y en la que vieron nacer a sus seis hijos. El padre de Adolfina le regaló el terreno donde vivían.
Las 7:00 a.m. de ese día marcó el comienzo del fin de esta familia.
“Ese día me levanté temprano. Iba para Vega Baja a coger jueyes. Entonces se puso una nublazón. Los nenes estaban en la escuela. Habían tres en la escuela. El mayor estaba en casa, Agustín, que tenía 12 años cuando eso, y los más pequeños Zaida y César. Cuando yo me siento en el balcón le dije a ella (Adolfina) yo no voy para allá a esta hora. Cuando veo venir todo ese montón de policías. Se fueron por allá por la playa”, comenzó a narrar a Horizonte el pescador, sentado en el balcón de su actual casa en Villa Cristiana, Loíza.
En un principio, él pensó que se trataba de un robo en la casa de su vecino. "Pero tumban el portón y empezaron a disparar desde la playa para dentro de la casa. Nos encerraron. Empezaron a tirar bombas de humo. Cuando la mujer mía vino para encima de mí, vino un policía y le disparó”, continuó Carrasquillo Pinet tras desmentir que Adolfina salió con un machete en la mano a enfrentar a los policías y a defender su casa y sus hijos. Él tampoco estaba armado.
El sargento Víctor Estrella, identificado como el que haló el gatillo de la pistola que mató a la mujer de 34 años, fue absuelto del juicio.
“Él no fue preso ni lo desarmaron”, mencionó Carrasquillo Pinet, quien recientemente vio al agente trabajando en el cuartel de Río Grande. “En el caso no se hizo justicia. Es claro que fue porque éramos pobres. Abusaron”, agregó.
A segundos de que Adolfina cayera en el suelo del corral de cerdos, a donde corrió para estar junto con su esposo, éste recibió cuatro disparos en su pierna izquierda.
El viudo mostró a este semanario las marcas en su pierna, que aún permanecen luego de 31 años, tras las operaciones para colocarle tornillos y pesas en el área afectada.
No pudo precisar en que parte del cuerpo Adolfina recibió el disparo mortal, aunque según informes policiacos su muerte la ocasionó una herida en el costado. En medio de su dolor, tampoco supo si su esposa por diez años murió en el acto o en el Centro Médico de Río Piedras a donde los trasportaron desde el Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de Río Grande. Allí se enteró sobre el deceso de Adolfina.
De no ser porque su madre llegó corriendo, la aplanadora que destruyó su hogar hubiese segado la vida de los tres menores que estaban dentro de éste, indicó el hombre de 65 años, que se fue a vivir con su progenitora y sus hijos al sector Colobó hasta que se casó con Anastacia Matos.
En los alrededores del lugar construyeron complejos de viviendas y hospedaje, pero “en la parte donde estaba la casa lo dejaron limpio. No lo tocaron. Lo que hicieron fue un daño sin provecho”, mencionó Carrasquillo Pinet, quien no había regresado al área hasta hace algunos meses.
Para él, lo que ocurrió hace más de tres décadas fue una injusticia. Por largos años, luchó en la corte para que no le quitaran su vivienda. Acudió a La Fortaleza y al Capitolio. Todo fue en vano. “Estábamos luchando contra un cocotú, gente de dinero”, lamentó.
“Yo oí decir que Berito Quiñónez (dueño de la finca) dio $15 mil al jurado para que fallara a favor de él”, comentó.
De sus hijos, sobreviven cuatro. Tres de ellos viven en Estados Unidos. Ninguno de ellos guarda un recuerdo de su madre, descrita como una mujer de carácter fuerte, dedicada a sus hijos y religiosa. Todo quedó debajo de los escombros. Pero aun así, “ellos no tienen rencor. Nosotros los criamos decentes”, dijo su padre quien junto con su nueva esposa educó a sus retoños.
A preguntas de qué le parece que Adolfina se haya convertido en símbolo de lucha para las comunidades a punto del desalojo, el pescador expuso que “hay que recordar lo que pasó para que no ocurra lo mismo”.
Añadió que “no me gustaría que pasara lo que nos pasó. El Gobierno está pisoteando al pobre. Estamos viviendo una vida bien mala”.
Aprovechó, además, para enviar un consejo a los policías para que este suceso, “que nunca aquí en Puerto Rico había pasado” se repita.
“Tienen que pensar primero lo que van a hacer. No es justo quitarle la vida a alguien. De milagro de Dios, esos nenes no me los mataron. “Los policías no tienen control de las vidas”, sostuvo.


LA LEY ARIZONA, Discriminación contra los inmigrantes | Revista Gener@cción | revista peru,revista peruana,magazine,revista magazine digital

miércoles, 20 de agosto de 2014

Regeneración publica Eduardo Galeano



 Regeneración, 7 de agosto 2014.-Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador.

Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunalesinternacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos ? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza ? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad ? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos ? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.
En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe ? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros ? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró).


http://regeneracion.mx/opinion/ya-poca-palestina-queda-paso-a-paso-israel-la-esta-borrando-del-mapa-eduardo-galeano/