lunes, 8 de febrero de 2010

TREGUA PARA EL POETA



¿Tiempo de pisar el suelo
por donde camino?

¿Será el momento
para que mis huesos descansen,
mi alma deje de respirar,
será mi muerte
el final de la poesía?

¿Tiempo para caminar en el fango,
y dejar de caminar en las nubes?
¿Tiempo para quemar los libros, romper los lápices,
lapiceros,
terminar con los misterios,
dejar de escudriñar los motivos, de los sueños,
la vida y los que es la alegría?
¿Vivir en el limbo?
! No! eso, jamás, yo... moriría.

¿Tiempo para que el corazón
trascienda a las afueras
del sueño y palpite sin ritmo
en su entorno?

Es el momento para que mis ojos puedan ver
la realidad plasmada
en la sonrisa del niño,
en la mano extendida de un desconocido,
en las lagrimas
de la madre
por su hijo perdido y encontrar en todos
la razón de la poesía.

Milagro hermoso de la existencia misma,
donde el ciclo de vida
es la esperanza perdida.

¿Una tregua para el poeta?
eso, jamás, estos ojos, estas manos, estos labios,
no callaran para denunciar
odios, envidias, egoísmos,
despotismo, después de la tragedia.

¿Tragedia sin poesía,
sin versos, sin prosa,
cánticos adornados
sin la inspiración del poeta?

¿Tiempo del despego, de la aceptación, o simplemente
la enajenación de los sentidos
ante lo intrínseco
de nuestra existencia,
la vida misma?

No puede existir
una tregua para el poeta,
el poeta tiene por misión
preservar nuestra existencia
reclamando a cada conciencia.


 
Soledad
Puerto Rico








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